
Respecto al controvertido tema de las diferencias esenciales entre el hombre y la mujer, sabemos que algunos llevan este asunto a la metafísica. De tal forma que sugieren la existencia de un Dios mujer, es decir, que la polaridad Macho – Hembra, antecede y precede, a la vida humana, propiamente dicha. También habría entonces un eterno masculino, dado que cada concepto se define por su opuesto y se puede formular precisamente porque se puede formular su opuesto.
Llegando a este punto vemos cuan parecida es, esta relación recíproca polo sur –polo norte, a un equipo de trabajo. Tanto así que estamos tentados de llamarla relación complementaria puesto que esta tensión produce, manifiesta una fuerza capaz de hacer, trae a la esfera de los fenómenos físicos una cadena de sucesos …
… Funciona de la misma forma como lo entiende la sabiduría taoísta y su cosmogonía del yin y el yang. Pero el yin contiene al yang y viceversa, recordemos los “ojos” del símbolo. Entonces ambos “seres” el negro con “ojo” blanco y el blanco con “ojo” negro, están dentro de un círculo que es en realidad, el Ser único. Siguiendo esta lógica trascendental, lo eterno no tendría lugar fuera del tiempo y los polos se confundirían en el Ser único y tal vez hermafrodita, pero… el tao, no se explica.






