¿Son tan inofensivas? Cada 15 días retoques, o tinta completa una vez por mes. Este color es muy claro, muy rojizo, me pongo otro encima….
Si hacemos caso de los consejos publicitarios de las marcas de tintas parece ser que es mejor llevar una tinta puesta que lucir el pelo e forma natural. Parece ser que la coloración actúa protegiendo la fibra capilar, pero no es tan así…
La fibra capilar puede verse más resistente tras una coloración en tonalidad oscura y ligeramente más débil y fina tras una decoloración para obtener tonos rubios.
Pero al aplicarlas es necesario alcalinizar el cabello para permitir que la sustancia coloreada penetre en la queratina del cabello y se quede ahí.
El medio básico o alcalino lo aportan los iones OH- del amoníaco o de la base que se agregue. En presencia de estos iones alcalinos los puentes disulfuro (Son enlaces que unen fibras más pequeñas de proteína entre sí mediante dos átomos de azufre a modo de “puente”) se rompen permitiendo que las moléculas de las sustancias coloreadas penetren entre las fibras más delgadas para quedarse. Por eso no se va el color con el lavado.
Pero el mecanismo de aplicación de la tinta en sí culmina con el desgaste de la fibra natural lo que se vislumbra con una disminución del brillo.
En definitiva, la tinta no es que sea tan mala. La tinta es casi tomada como necesaria a partir de un momento de nuestras vidas cuando avanzan las canas. La opción sugerida es evitarla mientras podamos; tiempo al tiempo.







