
No hay muchas oportunidades a la hora de prevenir el embarazo. La verdad es que sigue siendo la píldora el método anticonceptivo de mayor respuesta. Pero también es cierto que los daños colaterales pueden ser significativos. La forma en que actúa el fármaco involucra a la hipófisis, inhibiendo la producción de óvulos, mediante la acción del gestágenos. La presencia de gestágenos anula la secreción de gametos femeninos en los ovarios y en consecuencia imposibilita el embarazo.
Los anovulantes que hoy están a la venta se dividen en dos tipos: Los que se administran diariamente sin interrupción y que suman veintiocho comprimidos: y los que exigen un descanso de cinco días, lo que indica un total de veintiún comprimidos cada mes.
Ventajas:
La acción de la píldora reduce la hemorragia. Esto significa que también disminuye la pérdida de hierro y por lo tanto las afecciones a la sangre como la anemia.
Otra cuestión positiva es la reducción de las alteraciones cutáneas, brotes muchas veces relacionados con la pubertad y la presencia de gran actividad hormonal.
Inconvenientes:
Entre los efectos dañinos podemos mencionar las alteraciones en el sistema cardiocirculatorio, presión arterial, disfunciones en el hígado y trastornos metabólicos tales como la diabetes. Cabe señalar que se han observado, a menudo, trombosis venosas, de las venas de las piernas o problemas vasculares del sistema nervioso central. Se le agregan otros síntomas secundarios tales como las alteraciones de los vasos del fondo de ojo, infarto al miocardio, entre los que pueden ser letales, también embolia pulmonar.
Demás está decir que toda administración de fármacos, sean o no anticonceptivos, deben ser prescritos por un médico o recomendados por personas responsable conocimiento de causa.
Nunca debe olvidarse de la premisa más importante de la utilización de los anovulatorios: Tomar las píldoras regularmente. De no cumplirse este requisito, el tratamiento pierde toda efectividad.






