Continuando con nuestro ciclo de terapias alternativas, en este post hablaremos de la musicoterapia.
La Musicoterapia es una técnica terapéutica que se basa en la curación de enfermedades a través de nuestra propia voz ya que esta tiene una vibración curativa real. Con la musicoterapia aquello de “quien canta su mal espanta” no es sólo un dicho sino una clara realidad. La voz humana es una onda portadora de conciencia, esto significa que dependiendo de donde esté situada la conciencia de un individuo cuando crea este sonido, llevará información a la persona que lo reciba. Dicho de otro modo, no es lo mismo emitir un sonido con una intención que con otra.
En las sesiones de musicoterapia se trabaja en dos corrientes: activa y pasiva. En la activa, los asistentes al taller improvisan de diversos modos con su voz, evitando el bloqueo de su cuerpo y creando así una sensación de armonía. En la pasiva, sin embargo, se escuchan audiciones que se integran con lecturas o pinturas.
Pero, ¿cómo cura exactamente el sonido de nuestra voz? Pues, aunque parezca difícil creerlo, tiene una explicación quasi científica.
Los sonidos y vibraciones tienen la propiedad de modificar las ondas cerebrales. Y dependiendo de las ondas cerebrales, estamos más receptivos a la autocuración. Así, las longitudes de las ondas cerebrales se asocian con diferentes estados:
- Ondas beta: de 14 a 20 Hz, son las que se encuentran en nuestro estado normal de conciencia, despiertos.
- Ondas alfa: de 8 a 13 Hz, son las de los estados de ensoñación y meditación.
- Ondas zeta: de 4 a 7 Hz, son las presentes en estados de meditación profunda y sueño, y también en la actividad chamanística.
- Ondas delta: de 0,5 a 3 Hz, son las del sueño profundo y en estados de meditación muy profundos.
Con el sonido se pretende cambiar la frecuencia de estas ondas para así sentirnos mejor.
La musicoterapia existía ya en las sociedades tribales, donde los chamanes curaban a sus enfermos a través de sonidos guturales. Posteriormente, egipcios y griegos nos hablan de los efectos psicológicos de las distintas notas y escalas musicales, al igual que los hindúes, chinos y japoneses. A partir de esas afirmaciones, ya en este siglo, la musicoterapia cobra cada vez más importancia, ya que es fácil y muy beneficiosa, ¿o acaso nunca has escuchado que es beneficioso para un bebé ponerle música clásica cuando todavía está en la barriga de su madre?
Pues haz lo propio contigo mismo y aprende a mejorar tu estado anímico a través de algo tan maravilloso como la música.






