El rostro es pantalla de los excesos y defectos al que sometemos el cuerpo. Cuando las preocupaciones del diario vivir van dejando huellas en el cutis, sea por la sequedad, altos niveles de grasa o porque no está siendo tratado con suficiente esmero.

La postura de una máscara natural para nutrir, hidratar y dar descanso a tu rostro es un ritual que debe repetirse, al menos, una vez por semana. No se debe olvidar que la higiene es fundamental ya que, al estar descubierta, la superficie facial experimenta gran cantidad de ataques químicos y bacteriológicos, y son estos mismos agentes los que aceleran el envejecimiento de las células epiteliales de la cara.

Las recomendaciones coinciden cuando se busca candidatos sanos para la elaboración de máscaras naturales: Los elegidos son el pepino y la palta.

El pepino tiene justificada su candidatura por su abundante contenido de agua, vitamina E y aceites esenciales.

Por su parte, la palta o aguacate, contiene milagrosas propiedades tonificantes debido a sus aceites y proteínas que le dan brillo y salud a pieles irritadas y castigadas por el sol.

La máscara con ambos frutos limpia los poros, suaviza el cutis, hace desaparecer las arrugas y nutre el tejido aportando sus necesidades básicas satisfactoriamente.

Con la mitad de un pepino y la mitad de una palta hechos puré, dale el gusto a tu rostro y déjalo recuperarse por 45 minutos de contacto vivificante.

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