El cuerpo humano agradece el sueño reparador. Lo necesita porque es un sistema dentro de otros sistemas. El equilibrio que supone el descanso involucra el yo interno y el yo externo, el que piensa y siente, que parece meditar las acciones y el las ejecuta, con entera disposición en la mecánica de la vigilia, cuando la maquinaria física está a pleno.
Pero la actividad del organismo no desaparece aun cuando se encuentra aparentemente inmóvil. En este sentido descansar es una actividad donde hay muchos factores trabajando para un solo fin: reponer los biorritmos del cuerpo para que sus niveles energéticos sean óptimos para la próxima jornada.
Los trastornos del sueño han desencadenado, entre otras dificultades, la recurrencia de los insomnes a las perjudiciales benzodiazepinas, cuto uso abusivo es un problema grave en las sociedades modernas.
Sabemos que la ingesta de estos fármacos para conciliar el sueño desencadena una serie de secuelas porque genera tolerancia, necesidad de dosis cada vez mayores para obtener idéntico efecto.
Una alternativa natural es el consumo de hierbas sedantes como el tilo o la administración de melatonina, una sustancia natural estabilizadora del sueño. La melatonina es una sustancia que se produce endógenamente, es decir dentro del cuerpo y que, además, es fotosensible. Esto significa que en presencia de luz su efecto adormecedor se inhibe, por lo que sus dones bio – reparadores responden a una jerarquía solar de una manera similar a como lo hace, en las plantas, la clorofila.
La salud y belleza del cuerpo necesita de este sueño reparador. En este sentido los mejores consejos son los que sugieren formas naturales de obtenerlo.
Un baño caliente, una sesión de respiración regulada y, sobre todo, el logro de una actividad psíquica pensante sosegada, sondéales para este fin.
Si conseguir ensueño reparador es su gran problema, pruebe elevar un poco sus pies, coloque bolsitas de te usados en sus párpados cansados, deje la mente en blanco y deje que los pensamientos y las imágenes fluyan sin esfuerzo alguno. Esto luego de una ducha tibia y una sesión de masajes le llevará, sin duda, a las proximidades del perfecto descaso.







