El éxito: ¿Qué tan importante es?

Muchos corren toda una vida detrás del éxito pero pocos lo consiguen. Aquellos que finalmente o fortuitamente lo consiguen se plantean la dicotomía si en verdad se trata de haber alcanzado el cielo o si su logro se ha convertido en una pesadilla. Porque, muchas veces el éxito, una vez logrado no se puede desechar y volver atrás por la repercusión en el entorno social que produce sobre nosotros.

El deseo por obtener el éxito es una mezcla de varios factores:

* Sociales: Hay sociedades que fomentan el logro del éxito personal casi como un certificado de buena evolución humana, prevaleciendo la búsqueda del mismo por casi todas las demás cosas y equiparándola terminológicamente al logro de la plenitud, de la felicidad humana.

* Genéticas: Hay personas que logran el éxito sin ni siquiera planteárselo por estar dotadas de algún talento especialmente notorio y valorado, y también hay personas, cuya búsqueda incesante del éxito responde a una característica genética.

* Familiares: Muchas familias priorizan el logro de objetivos exitosos, académicos y económicos basados en el empeño personal, en la autosuperación, constancia y tesón. Estas actitudes se mantienen desde la niñez en los adultos y favorecen el logro de objetivos.

* Emocionales: Son muy frecuentes los casos de personas superinteligentes, con buenos títulos universitarios, con brillantes carreras de estudio que sin embargo pasan desapercibidas en la sociedad. Entonces aquí es donde aparece el término bastante reciente conocido como inteligencia emocional. La inteligencia emocional es la conlleva a la concreción de objetivos impidiendo dejarse llevar por estímulos y logros inmediatos, el logro de objetivos exitosos cuesta y no sólo el dinero, la empresa, también la fama, la belleza y todo aquello que está en la cúspide de los sueños dorados.

* Aleatorio: El azar también anda dando vueltas para darte un empujón o una zancadilla. Es innegable. Una chica era cartonera en Buenos Aires, recogía cartones de las grandes tiendas para vender, andaba con toda su familia juntando papeles y cartones de la basura urbana para llevarlos a una villa de pobreza. Pasó en coche un empresario de la moda y no notó su pobreza y suciedad sino su altura y esbeltez. Ahora es una super modelo.

Parece que así es la cosa, lo que no se dijo es que no todos quieren el éxito. La vida común de la gran mayoría de personas de este mundo que no se desviven en lograr el sueño dorado es maravillosa, está llena de amor, de tranquilidad y sencillos y valiosos momentos.

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