Una nariz imperfecta, según la estética actual, suele ser una de las más poderosas razones para conducir al quirófano a quien la posea en pos de una Rinoplastia que acabe con complejos remolcados durante décadas.
Hoy la rinoplastia es un tipo de cirugía plástica muy común, algunos doctores llegan a realizar hasta 200 por año, y aunque generalmente se verifican por motivos estéticos, también se efectúan por cuestiones funcionales, por ejemplo, mejorar la respiración.
¿Qué puede lograr una rinoplastia? Pues, moldear a gusto la forma de la nariz, reducir o aumentar su tamaño para que armonice con el rostro y obtenga una simetría aceptada por las pautas de belleza actuales, corregir defectos congénitos, lesiones, reformar la abertura de los orificios nasales, acompañar a una operación del tabique o a una cirugía estética de rejuvenecimiento facial.
No existen límites de edad para someterse a este tipo de operación que suele durar de una a dos horas y media, pero en los casos de adolescentes, los galenos aconsejan esperar en las hembras hasta los 14 y 15, en los varones más, para dar tiempo a la etapa de desarrollo que tantos cambios trae a la estructura del cuerpo.
Si le tienta la idea de una rinoplastia, siempre es recomendable definir que aspecto desea para su nariz y analizar si le sienta con sus rasgos faciales. Recuerde, además, proporcionar a su médico toda la información posible sobre alergias o hábitos que puedan influir en el buen desarrollo de la cirugía y el postoperatorio.
Los cortes suelen ser internos para favorecer una cicatrización discreta, y es frecuente de postoperatorio tener la cara hinchada, sangramiento leve, migrañas, dolor y sensación de tupición nasal, que van disminuyendo con los días, pues generalmente a las dos o tres jornadas ya se pueden hacer tareas diarias ligeras.






