El viento, la contaminación, el sol, la plancha y el secador,? afectan seriamente el pelo; el shampoo, la crema de enjuague y la mascarilla para peinar, pueden ayudar a protegerlo en el día, pero no sobra una ayuda extra de origen natural, para reparar los daños que ponen el pelo opaco y sin vida.
La primera opción y una de las más tradicionales, es la mascarilla de aguacate, nutritivo por su contenido de vitaminas A y E, cremoso y aceitoso; puede utilizarse como acondicionador, si se mezcla bien medio con una yema de huevo, dejarlo actuar sobre el pelo lavado durante quince minutos y luego juagarlo con abundante agua tibia. Un chorro de agua bien fría sobre el pelo al final del baño, siempre lo hará verse más brillante y vital.
El aceite de almendras es magnífico para hidratar el cabello reseco después del verano, tinturado o que recibe mucho secador; puede usarse solo o mezclarse una pequeña cantidad en la mano con una cucharadita de mayonesa y dejarlo puesto durante toda la noche; por la mañana se lava el pelo con un shampoo suave, con poco acondicionador y no se utiliza ninguna crema para peinar, para evitar que se ponga grasoso o se ensucie pronto.
Otra forma de utilizar el aceite de almendras, es licuándolo con la parte cristalina de una hoja de sábila y aplicando sobre el pelo húmedo. Por último, y solo como mascarilla protectora, se puede tibiar un poco de aceite de oliva y masajear de medios a puntas, cubriendo el pelo durante media hora con un gorro de baño; el aceite debe juagarse con abundante agua tibia.








