Sí, si, has oído bien, este post no trata sobre cómo cortarse, teñirse o peinarse el cabello, sino de cómo lavárselo. A pesar de que es un hecho cotidiano que todos hacemos, muchas veces no se hace correctamente, de modo que nuestro cabello se ve sin brillo y sin fuerza. A menudo tendemos a echarle la culpa de esta situación a los champús y, a pesar de que también contribuyen, muchas veces la culpa es sólo nuestra.
Antes de lavarse el pelo, si éste tiene restos de laca o gomina, debe cepillarse antes de mojarlo, pues sino se formará una masa apelmazada mucho más difícil de quitar.
A la hora de lavárselo, debe aplicarse champú en la parte frontal, patillas, coronilla, laterales y nuca, sin olvidar ninguna parte. Este champú se frota realizando un suave masaje, y digo suave ya que (a pesar de lo que muchos pensamos) no es bueno apretar demasiado, tal y como hacen los peluqueros habitualmente. Si una vez hecho esto, sale espuma, el pelo está limpio; sino, debe volver a lavarse pues aún queda suciedad.
Se aclara con abundante agua, y mucho mejor si es fría, pues le da más brillo al pelo (aunque en invierno sea lo que menos nos apetezca).
El suavizante o acondicionador debe aplicarse sólo en puntas y cabellos largos, y aclararlo también con una buena cantidad de agua.
Cuando terminemos, debemos quitarnos el agua y ponernos una toalla seca para que absorba la humedad durante un rato, pero no es recomendable frotar la cabeza vigorosamente con la toalla, pues no hará más que aumentar la “electricidad” de nuestro cabello y no le quitará más humedad.
Una vez seco (o casi seco) se desenreda y se cepilla, lo que estimula la circulación del cuero cabelludo y elimina el polvo del pelo.
Otro de los mitos más extendidos es que, para que el pelo esté limpio, debemos lavarlo todos los días. Esto no sólo no consigue su propósito, sino que daña la raíz del pelo y provoca caídas y debilidad. Con lavarlo 3 ó 4 veces por semana es suficiente.
Por supuesto, tal y como hemos dicho a principio del post, hay muchos tipos de champú que pueden contribuir a que nuestro cabello se vea sano, fuerte y bonito. Cada persona debe seguir las directrices que le marca su tipo de pelo y escoger el que mejor le vaya. De todos modos, siguiendo estos consejos tan básicos, pueden obtenerse resultados muy buenos sin necesidad de ningún champú o crema especial.






