
Si te encanta el chocolate y tienes miedo de engordar, de llenarte el cutis de granos o enfermarte, come sin miedo porque la mayoría de estos supuestos son puro mito. Estudios realizados sobre este alimento derivado del fruto del cacao desmienten que el chocolate sea un factor determinante para en el acné y las alteraciones en la piel.
Los primeros consumidores del chocolate fueron los indígenas mesoamericanos quienes conocían de sus atributos en la época precolombina. Luego del descubrimiento, los españoles le incrementaron azúcar de caña para menguar su amargor característico. En apenas 100 años toda Europa conocía esta especia deliciosa que se convirtió en una manía de las damas de la alta sociedad europea. Lo mismo que el azúcar y el té, el chocolate desató una moda con tantos amantes que no era difícil relacionarlo con las conductas adictivas.
Lo cierto es que se trata de una poderosa fuente alimenticia, contiene carbohidratos, proteínas, vitaminas, grasas y minerales. Hay quienes aseguran que también contiene bajas proporciones de THC, un psicoactivo de tipo canabinoide, lo que le da participación entre los agentes vegetales con importante grado de interacción con el sistema humano.
Si bien aun no se ha comprobado, probablemente por las bajas concentraciones de la sustancia responsable, se rumorea que el chocolate es también afrodisíaco; esto no sería nada raro, ya que una de las propiedades del THC es también su factor estimulante que contribuye a la excitación sexual.
Se recomienda un consumo moderado, concientes del poder de su receta interna, venerar a este dios americano que lleva la energía del sol en su sabor diseminado entre las golosinas del mundo, en la cálida tierra mexicana y sus recetas, en los delicados gestos del amor, el chocolate es un placer insoslayable.








