Los aceites esenciales vegetales son adorados por los cosmetólogos porque sirven de base para las cremas y cosméticos que se producen en la farmacia. Los aceites vegetales tienen un extenso campo de acción en áreas tales como la belleza, la medicina natural, la extracción de químicos y la industria de los eco- lubricantes.
Los aceites vegetales tienen la propiedad de evaporarse a gran velocidad siendo, a su vez, muy aromáticos. Por otra parte, al no contener grasas, son livianos y de rápida oxidación cuando están expuestos al oxígeno del ambiente.
Se trata además de sustancias no solubles en agua, son solubles en vinagre, alcohol y grasa u otros aceites del mismo tipo. No son todos iguales. Algunos sirven como antioxidantes, otros como hidratantes, para vitaminizar o suavizar el tejido epitelial, etc.
Debido a las cualidades, propiedades implícitas en los vegetales y a la forma oleosa que caracteriza al aceite, una de ellas su textura y composición de rápida absorción, se han convertido desde tiempos inmemoriales, en el vehículo preferido para aplicar tratamientos de todo tipo, ceder nutrientes a la piel y enriquecer el cabello con tónicos capilares.
Para acceder al “espíritu” de estas sustancias se pueden usar también otras vías de administración; por ejemplo inhalando sus vapores. Se estila la evaporación de aceites esenciales para introducir sus beneficios utilizando las vías respiratorias.
Las sustancias activas, reactivadoras y reguladoras del equilibrio corporal y psíquico son incorporadas por los poros de la piel y llevados al torrente sanguíneo.
El tiempo de absorción varía pero en 20 minutos pueden sentirse sus primeros efectos sean sus propiedades antisépticas, antibacterianas, relajantes sedantes o estimulantes.
Otra forma muy recomendada en la aplicación de estos “aceites milagrosos”, que pueden ser de hierbas, frutas, hojas, flores, etc. es por medio de baños fríos, tibios o calientes.
La mayoría de estos aceites esenciales no pueden aplicarse a la piel en forma directa sin diluirse por ser productos de potentes concentraciones. Por eso suelen estar disueltos en otros aceites suaves que sirven como excipiente.
Son los aceites vehiculares, es decir los que se usan para diluir las proporciones de los aceites esenciales, los que contienen determinadas cantidades de ácidos grasos y vitaminas especiales para hidratar la piel, nutrirla y fortalecer el cabello.
Las funciones básicas de estos aceites esenciales es la nutrición y revitalización de los tejidos, en especial, los tejidos del cuerpo más castigados. El tejido que nos envuelve y protege, la piel, así también la cobertura capilar.
Son entonces estos aceites la mejor receta, si sabemos de sus propiedades y proporciones, para recubrir la epidermis con una forma protectora de agentes agresores de la piel, recuperar la elasticidad de la misma, retener la humedad para evitar el agrietamiento y algunos sirven, incluso, para filtrar la radiación solar.








