¡Dame más agüíta!

Continuamos, pues, hablando de los beneficios que nos puede causar el agua a través de diferentes terapias. Si ya habíamos comentado en el anterior post la hidroterapia, esta vez hablaremos de algo mucho más sencillo, algo simple que hacemos todos los días, como es beber agua, pero a lo que le damos mucha menos importancia de la que deberíamos.
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El agua es esencial para la vida: los alimentos y los gases se transportan en medio acuoso, los productos de desecho se expulsan del cuerpo mediante la orina y las heces, el agua regula nuestra temperatura, lubrica nuestras articulaciones y contribuye de forma decisiva a dar estructura y forma al cuerpo.

Aunque la pérdida de agua puede exceder a menudo al consumo, su contenido en el cuerpo permanece relativamente estable a lo largo del tiempo y, en caso de desequilibrio, una nueva ingesta de líquido permite ajustar en poco tiempo el nivel de agua que nuestro cuerpo precisa.

Un adulto sedentario, en un ambiente sin exceso de calor y humedad, requiere unos dos litros y medio de agua al día, que obtiene de tres fuentes: del líquido que ingiere (alrededor de 1200 ml), de los alimentos que consume (aproximadamente 1000 ml), y del que produce dentro del organismo como consecuencia del metabolismo, que equivale a cerca de 350 mililitros. Las frutas y vegetales son los alimentos que más agua contienen.

Y, ¿qué problemas puede solucionar la ingesta de agua?

Fiebre: La simple ingestión de un litro y medio de agua puede reducir en diez minutos la temperatura. Mucho mejor que el empleo de antitérmicos.
Diabetes: Se deberían beber de seis a ocho vasos de agua para eliminar todo el azúcar no oxidado.
Reumatismo-artritis: Conviene beber grandes cantidades a fin de disolver el ácido úrico y otros productosde desecho.
Estreñimiento: Beber grandes cantidades de agua pura y copiosas cantidades de infusiones calientes.
Cálculos biliares: Ingerir de ocho a doce vasos diarios.
Edema: Beber agua, sin embargo sólo a primeras horas de la mañana y por la noche, no a horas intermedias.
Intoxicación por tabaco o por alcohol: Beber grandes cantidades a fin de eliminar todas las toxinas y activar las actividades desintoxicadoras.
Medicamentos: Cuando se toman por prescripción médica, conviene aumentar la cantidad de agua para ayudar a que el cuerpo se desintoxique. Es conveniente también tomar yogur en abun-dancia.
Problemas digestivos: La ingestión de agua fría tonifica, pero es el agua caliente la que ayuda a aliviar la gastritis crónica, la hiperpepsia y los cólicos.

Además, ayuda a eliminar los excesos de nuestro cuerpo y a reducir peso.

Después de todo esto, ¿alguna duda sobre por qué hay que beber agua?

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Agua, fuente de vida

1141729991_0.jpgHablemos ahora de la hidroterapia.

Entendemos por Hidroterapia el uso de diversas aplicaciones del agua con fines terapéuticos. Relacionadas con el uso terapéutico del agua tenemos también a la BALNEOTERAPIA (baños), la TALASOTERAPIA (agua de mar) y la CRENOTERAPIA (aguas mineromedicinales).

El agua ha sido utilizada con fines terapéuticos desde hace miles de años, a pesar de que en los últimos tiempos se ha puesto de moda.

Entre los procedimientos más utilizados, se encuentran:

Frotacción: Con una toalla mojada con agua sola o con vinagre o con otros líquidos, se humedece la piel que no se seca para mejorar la reacción vascular. La frotacción total del cuerpo está indicada en estados febriles, insomnio, reumatismo articular crónico, anemias, etc. El de la mitad superior en resfriados, faringitis, bronquitis y neumonías y el de la mitad inferior en el estancamiento de la sangre venosa en las piernas. La frotacción será siempre en dirección hacia el corazón, desde los pies, las manos y la cabeza.

Envolturas:
Una de las más clásicas aplicaciones de las envolturas frías es para bajar la fiebre en los casos que se considere preciso. La envoltura general fría sólo está contraindicada en la menstruación. La envoltura del cuello es apropiada para anginas, laringitis, etc., la de pecho para bronquitis, neumonías y pleuritis, la de brazo para neuritis, la abdominal fría para congestión de cabeza, y caliente para problemas abdominales y pélvicos, la de tronco para la hipertensión, la de pantorrillas y pies (con calcetines) en dolores de cabeza, anginas y problemas respiratorios, otitis e insomnio.

Chorros:
Con ellos se produce un manto de agua sobre las partes del cuerpo a tratar o sobre las zonas reflejas correspondientes, produciendo un efecto de masaje, activando la circulación. El chorro de brazos está indicado además en hipotensión y en hiperfunción tiroidea; el de pecho es sedante cardiaco; el de piernas muy apropiado para combatir varices y ciática; y el chorro a presión general para molestias de tipo reumático o traumático y ciáticas.

Baños: Se utilizan fríos, tibios, calientes, de temperatura alterna, de temperatura creciente e hipertérmicos, según cada enfermo, y también pueden ser totales o parciales. El baño frío de medio cuerpo se recomienda para el estreñimiento, insomnio, congestión de la cabeza y neurastenia sexual; el caliente completo para tensión nerviosa, insomnio y reumatismo articular crónico; el frío de rostro para revitalizar la vista, y el caliente en conjuntivitis y blefaritis, el caliente de brazos, para asma bronquial y reumatismo articular crónico; el baño de asiento caliente, para cólicos renales, prostatitis y afecciones genitales femeninas, y finalmente el baño de pies de temperatura ascendente, para inflamaciones de los órganos del bajo vientre, insomnio y otitis, y de temperatura alterna, para pies fríos, insomnio, hipertensión y congestión de cabeza.

Sauna:
No hay que confundir la sauna con los baños de vapor, ya que la sauna es, en realidad, un baño de calor seco (humedad relativa 10-16%). Su importancia higiénico-preventiva es enorme al facilitarnos un excelente entrenamiento vascular (al combinarla con duchas frías) y activar la sudoración, con un poderoso efecto desintoxicante. Apropiada para reumatismos, trastornos circulatorios y estados depresivos.

Baños de vapor:
De medio o de ¾ de cuerpo, desintoxicantes y problemas del bajo vientre. De cabeza para resfriados, sinusitis, otitis y bronquitis.

Enemas y lavados colónicos: Muy indicados en los estados febriles, y en toda clase de problemas intestinales.

En el próximo post hablaremos de cómo la ingestión de agua puede ayudar también a nuestro organismo.

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Música, maestro

relajacion_sonica.jpg Continuando con nuestro ciclo de terapias alternativas, en este post hablaremos de la musicoterapia.

La Musicoterapia es una técnica terapéutica que se basa en la curación de enfermedades a través de nuestra propia voz ya que esta tiene una vibración curativa real. Con la musicoterapia aquello de “quien canta su mal espanta” no es sólo un dicho sino una clara realidad. La voz humana es una onda portadora de conciencia, esto significa que dependiendo de donde esté situada la conciencia de un individuo cuando crea este sonido, llevará información a la persona que lo reciba. Dicho de otro modo, no es lo mismo emitir un sonido con una intención que con otra.

En las sesiones de musicoterapia se trabaja en dos corrientes: activa y pasiva. En la activa, los asistentes al taller improvisan de diversos modos con su voz, evitando el bloqueo de su cuerpo y creando así una sensación de armonía. En la pasiva, sin embargo, se escuchan audiciones que se integran con lecturas o pinturas.

Pero, ¿cómo cura exactamente el sonido de nuestra voz? Pues, aunque parezca difícil creerlo, tiene una explicación quasi científica.
Los sonidos y vibraciones tienen la propiedad de modificar las ondas cerebrales. Y dependiendo de las ondas cerebrales, estamos más receptivos a la autocuración. Así, las longitudes de las ondas cerebrales se asocian con diferentes estados:

- Ondas beta: de 14 a 20 Hz, son las que se encuentran en nuestro estado normal de conciencia, despiertos.
- Ondas alfa: de 8 a 13 Hz, son las de los estados de ensoñación y meditación.
- Ondas zeta: de 4 a 7 Hz, son las presentes en estados de meditación profunda y sueño, y también en la actividad chamanística.
- Ondas delta: de 0,5 a 3 Hz, son las del sueño profundo y en estados de meditación muy profundos.

Con el sonido se pretende cambiar la frecuencia de estas ondas para así sentirnos mejor.

La musicoterapia existía ya en las sociedades tribales, donde los chamanes curaban a sus enfermos a través de sonidos guturales. Posteriormente, egipcios y griegos nos hablan de los efectos psicológicos de las distintas notas y escalas musicales, al igual que los hindúes, chinos y japoneses. A partir de esas afirmaciones, ya en este siglo, la musicoterapia cobra cada vez más importancia, ya que es fácil y muy beneficiosa, ¿o acaso nunca has escuchado que es beneficioso para un bebé ponerle música clásica cuando todavía está en la barriga de su madre?
Pues haz lo propio contigo mismo y aprende a mejorar tu estado anímico a través de algo tan maravilloso como la música.

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