Existen enfermedades que parecen no tener cura porque su tratamiento dificultosamente acepta curas externas, este es el caso de enfermedades tales como la depresión, el alcoholismo, la obesidad, la drogadicción. Son todas ellas enfermedades ligadas a la ansiedad, al corrimiento del punto de equilibrio entre lo que soy y lo que quiero ser.
No se puede ayudar a quien no se quiere dejar ayudar canta Sabina. Pero en la ansiedad querer no es poder porque estas es una verdadera enfermedad. Mientras no se conciban como tales el no tratamiento de las mismas conducen a estados personales de mayor deterioro por el perjuicio social que acarrea la discriminación y la culpa.
La farmacología de la depresión y la ansiedad falla muchas veces en el primer intento, esto es que ni siquiera el propio enfermo reconoce su enfermedad y por lo tanto no quiere curarse. Es que el origen de estas patologías es siempre cuestión de debate.
La falta de madurez, las influencias del entorno, la predisposición genética, la timidez, los traumas, las carencias, los excesos, la inactividad son algunas de las posibles causas pero lo que es cierto no se pasa nada bien.
Una esperanza casi milagrosa para quienes quieren y no pueden, para aquellos que sueñan con poder dominar su propia conducta es la hipnosis. Los resultados son verdaderamente buenos porque logran reprogramar el inconsciente y la persona puede abandonar sus hábitos de conducta o de pensamiento sin sufrimiento.
La autohipnosis es una variante más accesible porque se pueden bajar mp3 y escucharlos antes de dormir. Es una buena alternativa para probar y mejorar la calidad de vida. Existen mp3 utilizados como terapia contra la obesidad, la depresión, la culpa, el alcoholismo, etc. Y parecen tener muy buenos resultados si se usan con frecuencia.
El colágeno es una proteína fibrosa (no soluble en agua) que constituye alrededor de un 30% del total de las proteínas de los mamíferos. Existen diferentes tipos de colágeno. Por ejemplo:
Colágeno Oseo: Es un polímero formado por colágeno y fosfato de calcio.
Colágeno de los tendones: Es un colágeno que posee más rigidez y una resistencia a la fuerza de tensión formidable.
Colágeno de la piel: En la piel, las fibras de colágeno se encuentran más apretadas lo que le permite expandirse y esto es lo que le da elasticidad a la misma.
Colágeno de los vasos sanguíneos: Las venas y arterias están formadas por colágeno entrelazado en forma de red que les brinda alta elasticidad.
La gelatina y la cola, son productos de uso cotidiano derivados del colágeno animal. El colágeno se caracteriza por brindar a la estructura que forma una gran elasticidad y resistencia. Por eso la molécula de colágeno (cuyo largo oscila alrededor de 0.00003 cm) está fomada por tres hélices (cadenas de aminoácidos) engarzadas como una cuerda. La carencia de vitamina C en la dieta tiene efectos directos sobre el colágeno porque es necesaria para que el ensamblamiento de las 3 fibras se de en forma perfecta. El escorbuto, enfermedad producida por la carencia de vitamina C, se presenta con síntomas de lesiones cutáneas, debilidad en los vasos sanguíneos y problemas en las mucosas y encías. Esto se debe a que, ante la falta del ácido ascórbico (vit. C) no se constituye bien la triple hélice del colágeno constituyente de piel y mucosas.
El colágeno deja de producirse en el organismo humano luego de la adolescencia junto con la eslastina, por eso aparecen a partir de ese tiempo las arrugas en la piel. Una de las alternativas a la cirugía plástica facial es la utilización de rellenadores de piel. Para rellenar la piel se utilizan inyecciones de colágeno (de orígen vacuno previamente solubilizado) que tiene una duración de 6 meses aproximadamente. También se utilizan inyecciones de la toxina botulínica conocidas como botox que tienen una duración mayor pero más posibles efectos colaterales.

La capsaicina es una sustancia química presente en los ajíes picantes, es uno de los alcaloides presentes en el fruto de la planta y se conoce en Europa desde el descubrimiento de América. Desde hace un tiempo se ha buscado establecer una relación que permita explicar por qué algunos países tienen entre sus costumbres alimenticias un mayor consumo de estos ajíes.
Siempre hay una estrecha relación entre la disponibilidad natural de un vegetal y la necesidad de consumo asociada a alguna característica climática del lugar. Es probable que el extenuante calor de mexico (país que se caracteriza por su gastronomía muy picante y de donde provienen los chiles más potentes) se relacione con el uso más frecuente de la capsaicina.
Es que la capsaicina es un estimulante y provoca un ligero y saludable aumento de la presión sanguínea. El calor baja la presión y da pereza. Por eso los ajíes picantes están indicados en regímenes para adelgazar ya que actúan como estimulantes del metabolismo provocando mayor gasto energético.
Se han realizado estudios farmacológicos últimamente que demuestran los beneficios de la capsaicina como fármaco de uso tópico o local en el tratamiento contra el dolor vinculado a neuralgias post herpéticas (herpes zóster), artrosis y psoriasis. La causa de estos beneficios radica en que, tras el uso de capsaicina en forma de pomada local, el alcaloide penetra tras la piel y logra bloquear los neurotransmisores que transportan el estímulo del dolor, por eso es uno de los pocos analgésicos locales que tienen efecto en el tratamiento del dolor de la neuropatía diabética.
¿Y cómo es posible que algo tan picante sirva como calmante? El efecto irritativo de la capsaicina disminuye y se anula tras el uso continuado de la sustancia.







