¿Cuánto tiempo pasó desde la última vez que le diste una linda sorpresa a tu pareja?
Abandonar la rutina y gratificarnos con un momento memorable no es más costoso ni insume mayor tiempo que las actividades de rutina. Sólo es cuestión de creatividad.
Detalles que hacen magia:
Vestirse bien aunque sea para estar en casa. Cambiar de peinado, un recogido de cabello y un buen maquillaje se ven espectaculares.
Atreverse y jugar. Prueba disfrazarte un poco y espera a tu pareja vestida de japonesa o de bailarina española. Ameniza con música acorde, relájate y ponte a bailar.
Ubica a los niños e intercambia masajes. Usa cremas aromáticas.
La luz. Las luces ténues y bajas son más románticas. Atrévete a cambiar aunque sea poniéndole una pañoleta a una veladora en el piso.
Cambia el sitio de intimidad. Si tienes una terraza con intimidad o un salón muy ventilado lleva unos cojines para ponerse cómodos. Ni que decir si tienes una piscina aunque sea pequeña aprovéchala al máximo, espéralo con unos jugos de frutas con algún toque de alcohol.
La risa. Haz un esfuerzo y olvida las preocupaciones, permítete sonreir, consentir y mimar. A veces tratamos mejor a las personas ajenas a nuestra familia y esto es absurdo. No es necesario esperar un momento crítico para dar un abrazo y decir palabras lindas, no hay que olvidar que el amor se construye día a día, conquístalo en todo momento.
Te vistes de primera y te maquillas temprano antes de ir a trabajar. Cuando regresas estás cansada, te quitaste el maquillaje, te pusiste una bata cómoda y unas pantuflas. ¿Te das cuenta que te guardas lo mejor para quienes apenas te conocen?
Quizá sea imposible vivir cada día con la pasión que despierta una “primera vez” pero intenta encender la chispa una vez al mes. Verás que has construído un hermoso recuerdo perenne. Nadie recuerda 100 noches de pantufla y TV pero si un par de horas de baile, un perfume, un masaje o aquella vez que hicimos el amor en el sofá con la sola luz del fuego de la estufa encendida.
No esperes la madrugada para hacer el amor. Estarás más cansada y los niños ya habrán vuelto. Primero el amor, luego la cena y al final, descansa.
Verás que no es complicado, vale la pena intentar.
Regálate una noche para recordar.


