
La fuerza que ha cobrado la informática y su capacidad de sumergirnos en el océano de la red, el correo electrónico, la charla abierta y los llamados chats privados, etc. ha incidido en los comportamientos sentimentales de nuestro mundo. Las relaciones on line se han hecho cada vez más populares sembrado un terreno desconocido y complejo que es tema de debate en la actualidad.
Las cifras de una encuesta realizada en EE.UU., en el 2006 hablan de un 45% en los varones y un 35% en las mujeres que han tenido alguna experiencia de relación virtual con otra persona que no es su pareja. Este tipo de relaciones ya ha superado en número a los romances de trabajo, otro fenómeno que preocupa a los especialistas.
La polémica crece alrededor del fenómeno “infidelidad virtual” donde el confidente se encuentra con su enamorada en un rincón aséptico llamado “mesenger” y acontece allí una relación platónica similar a la que sostenían, en le pasado, las damas de la alta sociedad con amigos íntimos, eunucos o pajes.
El romance electrónico es una moda de estos tiempos que, como toda pasión, no puede dejar de involucrar al corazón.
Hay quienes condenan esta práctica como detractora del matrimonio. Hay quienes la defienden como una válvula de escape y de aventura que compromete nuevas emociones sin incidir en las cifras de separaciones reales.
Las estadísticas apoyan esta última impresión pero es lícito pensar que cuando la mujer o el hombre necesita un nuevo estímulo emocional, posiblemente toda forma de comunicación se vuelva excusa suficiente para romper una relación y empezar otra.











