El uso del ultrasonido no invasivo en la medicina estética parece haber tocado el cielo. Se utilizan equipos sofisticados que emiten ondas de ultrasonido, estas ondas están calibradas de manera tal que al entrar en contacto con el tejido graso literalmente “disuelven” o “licúan” la grasa. La grasa separada del tejido muscular se elimina gradualmente a través de la orina .
El resultado es casi el mismo que una liposucción pero nada que ver en términos de lo poco invasivo que es la aplicación del ultrasonido. No hay cicatrices, ni hematomas, ni contraindicaciones. Lo único que se necesita es un buen aparato que mida el grado de tejido graso y determine la aplicación necesaria para su eliminación. Además, claro está, se necesita de un experto que proceda a realizar las aplicaciones.
Lo llamativo de este método es que no deja secuelas ni necesita la aplicación previa de anestésicos. Debe diferenciarse del procedimiento anterior llamado UAL en el cual el ultrasonido se utiliza para licuar la grasa pero esta se extrae mediante cánulas, anestesia y aspirador. En el nuevo método sólo se aplica el ultrasonido en varias sesiones y la grasa se va absorbiendo y eliminando por el propio organismo.
Hace muy poco tiempo que se ha comenzado a aplicar esta forma de tratamiento estético no invasivo. Habrá que ver los pros y los contras que siempre aparecen con el tiempo y lo nuevo que vendrá después.










