Las enfermedades viejas van quedando relegadas al pasado pero el quehacer médico debe continuar porque aun persisten algunas de las pesadillas de la medicina: El cáncer, el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) y otras nuevas que aparecen cada año a complicarnos la existencia.
Precisamente en el bloque de las nuevas dolencias que aquejan al ser moderno contamos con un mundo desplegado de alergias a diferentes a diversas sustancias y picaduras. Tras un largo test de sustancias en tejido del enfermo se detectaba al alergeno (La sustancia que causa la reacción) Pero en última instancia se desconocía le verdadera causa del cuadro alérgico.
La población de alérgicos va en aumento y el número de reacciones se diversifica hasta puntos alarmantes. Cuando parecía una neurosis colectiva, el tema de las alergias, despertó el interés de los especialistas. Se quería saber cuales eran las causas últimas tras esta ola de alergias a todas las cosas.
Uno de los factores que agregan peligros de reacciones alérgicas masivas son los contaminantes ambientales y los conservantes químicos. Sin embargo, los estudios nos hablan de un problema del cuerpo en el reconocimiento, por parte del organismo, de sus propias sustancias.
Pero hace el causal del cuadro resultó ser la hiperactividad o hipersensibilidad del sistema inmunológico que “se defiende demasiado bien” y no reconoce las segregaciones de su propio organismo.
Se trata de llamar la atención sobre este problema ya que cuando se ha minimizado el cuadro ha continuado hasta transformarse en enfermedades irreversibles o crónicas como el asma bronquial.
Por lo general las proteínas son las principales detonantes de esta “susceptibilidad” de los “escuadrones” defensivos del complejo biológico. Se cuelan hasta el interior mediante la respiración o se “vehiculizan” en los alimentos y en las bebidas.
Las sustancias químicas producen alergias de contacto mientras que, en un número mayor, aparecen reacciones alérgicas a las picaduras de insectos.
¿Por qué se ataca el cuerpo a sí mismo? ¿Por qué desconoce su propia naturaleza?
Inscrito en el Templo de Apolo, allí donde se dictaba el famoso Oráculo de Delfos, la célebre frase “Conócete a ti mismo” sigue estando vigente pese a que han transcurrido más de dos mil años.
Los enigmas del hombre no sólo vienen del universo circundante; también emanan desde el seno de su profundo misterio.








