En asuntos de prótesis dentales, el arte de saber llevar los dientes a su lugar, es materia de dos ciencias: La ortodoncia y la ortopedia.
La estética corporal se aúna aquí con la salud dental, la desinhibición? social, la cura de complejos psicológicos y el funcionamiento correcto del aparato digestivo.
En la temática de belleza recordemos que, leves “imperfecciones” en un rostro animalizan la expresión y en ocasiones se prestan a la burla pública. De “cosas así” se alimenta el mundo de las caricaturas.
La ortodoncia se especializa en piezas fijadas ya en su lugar, pegadas con cemento y que el paciente no puede retirar. Por eso la ortodoncia se caracteriza por medicar y llevar un seguimiento individual del ingenio artificial cuya función es particular a cada caso.
La ortopedia en cambio es un aparato mutable que se puede extraer antes de la comida y para cepillarse los dientes.
En adelante veremos que la ortodoncia corrige varios desperfectos relacionados a la desviación de la mordedura ideal. Modelo de las sonrisas de tapa de revistas y, algo que hoy se llama: “la expresión feliz de tu personalidad”.
Llegar a ese reino de la sonrisa estereotipada ya no es cuestión de suerte genética. Hoy se modela el cuerpo y se encuentran tratamientos para canalizar tus expresiones por la senda de la estética corporal.
Entre los trastornos más comunes corregibles con la ortodoncia se conoce el prognatismo que presenta un adelanto anormal del maxilar inferior el cual redunda en una manifestación también distorsionada de la expresión que el rostro debería mostrar. Es el caso de los popularmente llamados “cara de bull dogs”
Mientras que el problema inverso, es decir, cuando los dientes y el maxilar inferior se encuentran más hundidos de lo normal le da al rostro un aspecto de “roedor” y provoca dificultades en la masticación.
Cuando existe exagerada separación entre las piezas dentales nos hallamos frente a problemas de diastemas. Mientras que otra anomalía que se corrige con la ortodoncia es la mordida profunda que se manifiesta por una cobertura casi total de los dientes de encima que ocultan los de abajo. La típica “cara de tonto”, como aparece por ejemplo en la revista cómica “Condorito”, un “Eugenio González” de largos dientes adelantados.
También se usa la ortodoncia para restablecer la alineación de los dientes superiores respecto a los inferiores. A esta desviación se la conoce como mordida cruzada, tanto si se trata del maxilar superior o inferior el que está descentrado. Degenera en una expresión dislocada, como cuando se muerde un puro y en ocasiones sirve para representar a los mafiosos sicilianos.
No obstante, la ortodoncia, parezca un objeto ajeno a la anatomía humana hoy la comprendemos como un elemento más de su dinámica composición y transformación.









