Las pestañas, además de actuar como una barrera de defensa contra los agentes externos son un arma de seducción, más si están resaltadas por un buen rímel. Dentro de los trucos para embellecer las pestañas, el rímel se lleva todos los aplausos, aunque no es el único que logra unas pestañas increíbles. Hay otros trucos a la hora de embellecerlas:
Cuidarlas. El primer paso, antes de empezar a arreglarlas, es hacer una buena limpieza de ellas. Es básico desmaquillarlas antes de ir a dormir, porque además de oxigenar la piel las fortalece. En cambio, los restos de rímel que no se sacan las endurecen y esa rigidez facilita la rotura y caída.
Otro truco para embellecerlas es cepillarlas diariamente, aunque no estén maquilladas. Este ejercicio es conveniente realizarlo de abajo hacia arriba, desde la raíz hasta los extremos.
Fortalecerlas. Hay productos pensados para mejorar las pestañas, desde geles que favorecen el crecimiento hasta cremas hechas a base de queratina y aceite de ricino, que les aportan elasticidad y resistencia, además de ayudar a aumentar su volumen.
Rizarlas. El paso obligado, antes de los cosméticos, es utilizar el rizador de pestañas. Conviene, antes de pasarlo, humectarlas con algún producto específico. Y lo que logra es darle a las pestañas la curvatura que cada mujer quiera para marcar la mirada de forma natural. El rizador es aconsejable para las que tiene ojos pequeños o rasgados, si lo que quieren es lograr que se vean más grandes.
Pintarlas. Antes del rímel conviene aplicar una base de máscara para pestañas: separa el pelo, da volumen, marca el rizo y previene la formación de grumos que a veces se da al aplicar el color. En cuanto a las máscaras hay una oferta muy amplia. Se puede elegir el rímel en función del efecto que se quiere lograr, ya sea alargar, separar, masificar, arquear, etc.
El verdadero truco para embellecer las pestañas es encontrar el cepillo de rímel adecuado. En el radica el secreto para darle potencia a la mirada. Los hay curvados, planos, en dos pasos, etc. Tampoco hay que olvidar que el exceso de producto en el cepillo puede emborronar la mirada, dejar grumos o convertir las pestañas en un bloque rígido y pastoso.








