El ácido poli-L-láctico es un polímero sintético que tiene compatibilidad con los tejidos orgánicos vivos. Este ácido ha sido utilizado en los hilos reabsorbibles en cirugía por lo que no son tóxicos para el organismo y desde 1999 ha comenzado a utilizarse como relleno orgánico en cirugía estética antiedad. Esta capacidad, es lo que ha ameritado a que las aplicaciones de ? ácido poli-L-láctico se conozcan como “lifting sin bisturí”
Con el paso del tiempo la piel del rostro pierde elasticidad debido a la disminución de la producción endógena de colágeno y elastina, proteínas que dan rigidez y elasticidad a la piel; esta se debilita disminuyendo su grosor y la masa muscular del rostro se reduce.
El ácido poli-L-láctico se presenta en forma de polvo el cual debe ser mezclado con agua estéril para formar una mezcla apta para ser introducida en el organismo. Como se trata de un polímero natural no requiere seguimiento. La vía de administración es la subcutánea.
El mecanismo de acción de esta sustancia radica en que provoca una reacción en los tejidos y en la epidermis mediante la cual se genera colágeno. O sea que el relleno logrado es natural ya que el ácido sólo estimula una respuesta propia de la piel.
A diferencia de otras técnicas, no tiene un resultado visible inmediato sino gradual y progresivo. Al cabo de 20 días, se obtiene el resultado final.
Las zonas en que suele utilizarse este método son los labios, mejillas pómulos, cicatrices y arrugas de la cara y ojeras. En zonas tales como la frente , las patas de gallo y las arrugas que van de la nariz a la boca se debe utilizar otro método como el botox o el ácido hialurónico.








