
Los típicos atracones al hígado no parecen ser tal cosa. Está bastante estudiado que ingerir conjuntamente alimentos muy ricos en grasas y almidones provoca un cuadro general que bien se confunde con una disfunción hepática o un cólico a la vesícula biliar.
Así que nada de lechón con arroz o huevos fritos con puré o mucho pan con manteca porque:
La bilis es la encargada de emulsionar las grasas que ingerimos para que estas puedan pasar la barrera intestinal. Para emulsionar una grasa son necesarios compuestos químicos cuyas moléculas poseen una zona afín por la grasa y una zona afín por el agua. Esto permite el poder emulsionante quedando la molécula como un “puente” entre la grasa y el agua.
Así actúan los jabones, los emulsionantes que conocemos y las sales biliares contienen una especie de jabón. El resultado es que al comer almidón junto con grasa se provoca excesiva formación de espuma por la solución “jabonosa” de sales biliares favorecida por el aumento de CO2 que provoca la fermentación de los almidones en el intestino.
Entonces aparece la sensación de hinchazón, decaimiento, lentitud en el vaciado gástrico, vómitos y dolor en la zona hepática pues por esa zona es donde más espuma se acumula (en el cólon).






