
Cien mil fragmentos de piel artificial se están produciendo cada año en Lyon, Francia, en los laboratorios de L`Oreal desde el año 2000. Los principales consumidores de estos tejidos cultivados a partir de células madres provienen de la misma investigación cosmetológica aunque hay otros interesados tales como los son la industria química y la farmacéutica.
No sólo se cultivan allí distintos tipos de piel si no que también de otros tejidos: de córnea, labios, encías, esófago, pulmonar y de vagina. Mientras que en las inmediaciones de París el mismo emprendimiento mantiene un centro de investigación del cabello desde 1985. Allí se estudian los fármacos capilares pero además se interioriza en la biología del cabello mismo.
Al parecer, la forma del cabello está predeterminada desde la octava semana del embrión, ya desde entonces está dispuesto si el pelo será o no ondulado. Las disposiciones genéticas intervienen, sin duda, de manera determinante en los caracteres de las nuevas generaciones.
La naturaleza rige estas cuestiones desde el principio. Esto, claro está, seguirá así aun después de que el científico genere mutaciones de todo tipo en el laboratorio. Las mutaciones que aparezcan en cualquier probeta seguirán siendo cambios naturales en los cuales han intervenido, a lo sumo, agentes tan naturales como lo es el hombre de ciencia.







