
1º) No dejarla avanzar. Mirarnos en el espejo para detectar formación de celulitis en las zonas más propensas. Partes altas de las piernas, glúteos, caderas.
2º) La alimentación sana ayuda a agilizar el metabolismo general del organismo, a que nos sintamos mejor y con más energía. Hay que comer poca grasa, mucha fibra y mucho líquido y siempre elegir bien: Elijo lo natural antes que lo artificial, lo hecho en casa antes que lo comprado. Comer para vivir y no vivir para comer.
3º) Realizar una actividad deportiva a conciencia. No vale matarse en el gimnasio un mes y luego abandonar todo. Esto, por el contrario, esto favorece la aparición de celulitis, por eso hay que ser conciente de la actividad que uno puede realizar con constancia. Puede ser caminar, bailar, nadar, entre otras actividades más conocidas.
4º) Descansar bien y evitar estar mucho tiempo ocupando posturas estáticas que dificultan la circulación y ayudan a la formación de depósitos celulíticos. Descansar es tan sagrado como trabajar.
5º) El masaje. Una buena idea es incorporar una costumbre de pareja de hacerse masajes uno al otro. Ayuda no solo a disminuir la celulitis sino a sentirnos mejor en lo afectivo, en la confianza de pareja y sin dudas, mejora la actividad sexual porque supone un inicio al contacto íntimo.
6º) Conocer técnicas de reducción de celulitis:
- Fitoterápicas: Son de bajo alcance y se utilizan hierbas de uso tópico o sistémico cuya función terapéutica es mejorar la microcirculación venosa, la cual su falla es una de las causas de la aparición de celulitis.
- Láser y electroestimulación: Ambas técnicas favorecen también la microcirculación. La aplicación de electroestimulación provoca contracciones musculares que ayuda a quemar grasas además.
- Drenaje linfático manual: Consiste en la estimulación manual de la linfa para acelerar el proceso de eliminación de toxinas a través de la orina.
- Liposucción: Se eliminan los depósitos de grasa mediante aspiración directa. Deja marcas y puede que no elimine la celulitis superficial. Es muy eficaz en el tratamiento de la obesidad localizada.

El drenaje linfático es una de las técnicas que se utilizan en fisioterapia con el fin de favorecer el funcionamiento del sistema linfático.
El sistema linfático constituido por ganglios o vasos linfáticos que se encargan de transportar la linfa. La linfa es un líquido que contiene las sustancias encargadas de la defensa del organismos ante alergenos o infecciones. A veces, por malos cuidados del organismo la linfa se “estanca” produciendo edemas que desencadenan, entre otros problemas la conocida celulitis.
El drenaje linfático ayuda a que la linfa culmine su cauce natural en que se une al torrente venoso por lo que esta etapa es crucial para que el mecanismo de defensa del organismo funcione correctamente.
Las maniobras manuales de drenaje linfático son suaves e indoloras para el paciente. Últimamente han proliferado ofertas de drenaje linfático como tratamiento coadyuvante al de la obesidad y para disminuir la celulitis pero debemos considerar que se trata de una técnica médica por lo que la mejor elección para su realización viene siempre de la mano de un fisioterapeuta calificado.
El drenaje linfático está indicado además en:
• Edemas varios
• Varices y piernas cansadas
• Retención de líquidos en el embarazo o durante la menstruación
• Artritis, artrosis, neuritis, ansiedad.
Siempre antes de someterse a un tratamiento de drenaje linfático conviene consultar un médico para ver si las condiciones de salud del paciente permiten llevar a cabo esta técnica terapéutica.

ES:
Infección cutánea causada por alteraciones en la microcirculación venosa y linfática donde se forman pequeños nódulos que dan un feo aspecto a la piel de la zona afectada.
TIPOS:
Celulitis piel de naranja: También edematosa se presenta en mujeres de cualquier edad y se localiza en las piernas. La piel luce con bultos bien pequeños y se parece a la piel de naranja. Puede llegar a ser dolorosa.
Celulitis fláccida: Se presenta en mujeres que llevan una vida sedentaria y también en aquellas que se dejan estar de un momento a otro; ya sea porque dejan repentinamente de hacer deportes o caminar o porque realizan una dieta durante algún tiempo y la abandonan. Es una celulitis de aparición rápida y los edemas que se forman son blandos y de mayor tamaño que la conocida como piel de naranja que la piel luce más dura.
Por eso es muy frecuente que aparezca en mujeres de alrededor de 30 años o más que han optado por abandonar sus actividades físicas de la juventud y ahora temen correr en la playa porque la celulitis fláccida provoca que los tejidos edematosos blandos se muevan en forma muy característica como una gelatina. Además este tipo de celulitis con frecuencia es doloroso.
Celulitis dura: Se presenta en tejidos que han sufrido crecimiento rápido sin abandono de la actividad física. Aparece en deportistas o personas con mucha actividad y sin excesiva gordura aprovechando principalmente las zonas de la piel que han quedado débiles (han formado estrías) tras el crecimiento muscular. No se aprecia de lejos, al apretar la piel aparecen los pocitos.
Celulitis generalizada: Aparece asociada a casos de obesidad patológica y severa abarcando varias zonas del cuerpo. Es dolorosa y provoca este dolor que se alcance un círculo vicioso donde no se adelgaza porque duele ponerse en movimiento y la inactividad genera más depósitos celulíticos.