Cuando llega el verano la prueba de fuego es el bikini. Nunca nos sentimos preparadas para usarlo. Para prepararse se aconseja:
* No creer en todas las dietas. Las dietas para adelgazar no hacen milagros y además, las muy rigurosas pueden no estar avaladas en términos de salud. Y la salud debe estar primero. Por otra parte las dietas muy abruptas suelen dejar flaccidez debido a la pérdida rápida de grasas. Lo ideal es no más de 3Kg por cada mes.
* La gimnasia tampoco hace milagros. El cuerpo debe ejercitarse pero siempre acorde a la edad y en forma progresiva? y no agresiva. Es importante tener constancia y evitar los “arranques” de exceso de ejercitación que suelen ser tan intensos como pasajeros, llegando a lesionar la musculatura, sobre todo si hace tiempo que no se hace ninguna actividad deportiva.
* 2 meses de gimnasia aeróbica es lo mínimo que se necesita para que la tonificación muscular sea notoria. Por eso si planificamos vernos bien durante el verano debemos comenzar al menos dos meses antes, pero lo ideal es hacerlo durante todo el año.
* La piel. La piel del verano y la piel del invierno lucen diferentes, cuando nos ponemos el bikini por primera vez, nuestra piel no luce como luce durante el verano. Esto se debe a que, durante el invierno la piel queda dehidratada por la falta de humedad de aire. Por eso es recomendable comenzar con tratamientos exfoliantes para remover los residuos de células muertas en la piel y humectantes para brindarle a la piel la humedad necesaria. Los tratamientos exfoliantes pueden ser demasiado agresivos con la piel así que a no enloquecerse, el peeling en base a microgránulos suelen dañar las capas epiteliales superiores.
* La depilación es otro tema: Cada mujer tiene un método de depilación preferido al que suele acudir regularmente y durante todo el año, sólo que durante el verano todo se nota más y quizá la depilación deba ser más frecuente y detallada. Lo último en depilación es la permanente que brinda una solución definitiva al crecimiento del vello. Cada vez se acude más a ella puesto que, a la larga, resulta más económica.
* Por último la celulitis y las várices necesitan tratamientos especializados para mejorarse no siendo nunca recomendable acudir a soluciones mágicas sin consulta especializada.






