Son los grandes maltratados de nuestro cuerpo. Sabemos que están ahí, que sujetan la mayor parte de nuestro peso y que nos ayudan a realizar las tareas cotidianas y, sin embargo, ni nos acordamos de ellos hasta que nos molestan. Como no, nos referimos a los pies. Son las zonas más frágiles de nuestro cuerpo ya que están al descubierto y pueden deteriorarse con facilidad, y aún así no los cuidamos.
Para evitar los callos, debemos escoger calzados cómodos y que se adapten a la estructura de nuestro pie (cada uno tenemos la morfología del pie distinta).
Otro de los problemas más comunes es la piel seca que, si llega a estarlo demasiado, produce grietas (normalmente en los talones) que pueden llegar a ser verdaderamente dolorosas. Esto se produce por falta de hidratación, y evitarlo es tan fácil como utilizar cada día un jabón suave y una crema o loción hidratante en la zona (ni siquiera tiene que ser específica para pies).
Las uñas encarnadas también son un problema frecuente y muy molesto. Esto ocurre cuando una parte de la uña rompe la piel, y se evita cortando las uñas al mismo nivel de la punta del dedo, no más, que es un error que cometemos a menudo.
Pero todavía hay más consejos para mantener unos pies sanos y bonitos: realizar exfoliaciones en zonas como los talones de vez en cuando, masajear los pies y bañarlos en agua tibia (se puede disolver en este agua un poco de sal, que favorece la circulación), no exponerlos a temperaturas demasiado frías, evitar la presión de zapatos incómodos o con mala suela y hacer ejercicios para mejorar el tránsito de la sangre, como pasar un rato con los pies en alto y evitar estar sentado y con las piernas cruzadas mucho tiempo.
Si sigues estas normas no tienes de qué preocuparte: te evitarás todos esos problemillas que, aunque parecen estúpidos, pueden hacerte pasar un mal rato. En el próximo post, hablaremos de la pedicura, con la que tus pies ya no sólo estarán sanos y fuertes sino también hermosos y elegantes.







