Continuamos con el ciclo de terapias alternativas hablando de la linfoterapia, o “drenaje linfático”.
¿Pero, en qué consiste la Linfoterapia?
El sistema manual de drenaje de la Linfoterapia consigue recoger un fluído del cuerpo llamado linfa. La linfa está presente en los tejidos del cuerpo y su función es la de llevar los nutrientes a las células y recoger cualquier deshecho, sobrante, bacteria o material extraño de los tejidos. Mediante un masaje suave y sensitivo se activan los vasos linfáticos ayudándoles a drenar las toxinas provenientes de una mala alimentación, medicación, etc., con lo que mejoran su actividad y la de los órganos relacionados.
El sistema manual de drenaje linfático es tanto preventivo como curativo.
Aunque actualmente los masajes linfáticos son algo bastante recurrente, hace unos años apenas se conocían. Fue a principios del 1930 cuando el doctor Emil Vodder creó un tipo único de movimientos que supusieron un gran alivio a los que padecían afecciones crónicas como la congestión y el catarro. Desde el trabajo pionero de Vodder, la Linfoterapia se ha extendido por todo el mundo y se ha convertido en un tratamiento popular en muchos hospitales europeos y clínicas.
La Linfoterapia es una forma muy ligera y rítmica de masaje que es en particular eficaz para:
Reducir los linfoedemas primarios y secundarios –estos últimos aparecen a menudo después de una intervención quirúrgica-.
Ayudar a desintoxicar el cuerpo, y reforzar y limpiar el sistema inmunológico.
Reducir el dolor, por ejemplo: el dolor de cabeza y el dolor de espalda.
Mejorar las condiciones crónicas, por ejemplo: la sinusitis, la artritis, el acné y otras condiciones de la piel.
Disminuir la hinchazón y la retención de fluidos, por ejemplo en tobillos y ojos.
Ayudar a curar heridas y reducir hematomas.
Mejorar las cicatrices y el aspecto general de la piel.
¡Apúntate a la linfoterapia! Además de todos estos beneficios saldrás relajada y sintiéndote mucho mejor.






