Ya en anteriores posts hemos hablado de temas como el cuidado de la piel o el maquillaje; cosas nada insignificantes y que nos ayudan a adornar lo que en muchos casos es nuestra carta de presentación: la cara.
A menudo las mujeres nos preocupamos sobre cómo maquillarnos pero hay ciertos pasos que seguir antes del maquillaje que pueden conseguir convertir una cara “correcta” en una cara “radiante”.
Antes de maquillarte (incluso si no te vas a maquillar) hay que limpiar muy bien la piel. Un buen truco es utilizar un exfoliante suave que eliminará las células muertas y le dará brillo; eso sí, debe ser suave, ya que la piel de la cara es muy sensible.
Tras limpiar el cutis, hay que corregir imperfecciones: las antiestéticas ojeras o bolsas de los ojos se corrigen a base de corrector en crema que se aplica sobre la ojera y el lacrimal y se difumina con el dedo. También se le echa corrector a los granitos. Un buen truco si tienes muchos granitos es echar el corrector, encima la base de maquillaje y, una vez que esta se seque, aplicar polvo suelto con una brocha en las zonas donde estén las imperfecciones: conseguirás ocultarlas.
A la hora de echar base de maquillaje, debes recordar que tu tipo de piel influye. Si tienes la piel rosada, adquiere una base con pigmentos rosados y si tienes una piel amarillenta, que tenga tonos amarillos, ya que la función de la base es unificar la tonalidad del rostro. Si además quieres dar color puedes aplicar polvos bronceadores o iluminadores.
Para pieles grasas se recomiendan las bases en crema; para las secas, las bases líquidas con componentes hidratantes (nunca en polvo) y para las pieles mixtas, bases líquidas libres de aceite.
Por último, recuerda aplicar polvos nacarados en la zona T (frente y nariz) y en la parte alta de los pómulos, lo cual estilizará los rasgos de tu cara siendo, a su vez, un maquillaje muy natural.







