
El drenaje linfático es una de las técnicas que se utilizan en fisioterapia con el fin de favorecer el funcionamiento del sistema linfático.
El sistema linfático constituido por ganglios o vasos linfáticos que se encargan de transportar la linfa. La linfa es un líquido que contiene las sustancias encargadas de la defensa del organismos ante alergenos o infecciones. A veces, por malos cuidados del organismo la linfa se “estanca” produciendo edemas que desencadenan, entre otros problemas la conocida celulitis.
El drenaje linfático ayuda a que la linfa culmine su cauce natural en que se une al torrente venoso por lo que esta etapa es crucial para que el mecanismo de defensa del organismo funcione correctamente.
Las maniobras manuales de drenaje linfático son suaves e indoloras para el paciente. Últimamente han proliferado ofertas de drenaje linfático como tratamiento coadyuvante al de la obesidad y para disminuir la celulitis pero debemos considerar que se trata de una técnica médica por lo que la mejor elección para su realización viene siempre de la mano de un fisioterapeuta calificado.
El drenaje linfático está indicado además en:
• Edemas varios
• Varices y piernas cansadas
• Retención de líquidos en el embarazo o durante la menstruación
• Artritis, artrosis, neuritis, ansiedad.
Siempre antes de someterse a un tratamiento de drenaje linfático conviene consultar un médico para ver si las condiciones de salud del paciente permiten llevar a cabo esta técnica terapéutica.

ES:
Infección cutánea causada por alteraciones en la microcirculación venosa y linfática donde se forman pequeños nódulos que dan un feo aspecto a la piel de la zona afectada.
TIPOS:
Celulitis piel de naranja: También edematosa se presenta en mujeres de cualquier edad y se localiza en las piernas. La piel luce con bultos bien pequeños y se parece a la piel de naranja. Puede llegar a ser dolorosa.
Celulitis fláccida: Se presenta en mujeres que llevan una vida sedentaria y también en aquellas que se dejan estar de un momento a otro; ya sea porque dejan repentinamente de hacer deportes o caminar o porque realizan una dieta durante algún tiempo y la abandonan. Es una celulitis de aparición rápida y los edemas que se forman son blandos y de mayor tamaño que la conocida como piel de naranja que la piel luce más dura.
Por eso es muy frecuente que aparezca en mujeres de alrededor de 30 años o más que han optado por abandonar sus actividades físicas de la juventud y ahora temen correr en la playa porque la celulitis fláccida provoca que los tejidos edematosos blandos se muevan en forma muy característica como una gelatina. Además este tipo de celulitis con frecuencia es doloroso.
Celulitis dura: Se presenta en tejidos que han sufrido crecimiento rápido sin abandono de la actividad física. Aparece en deportistas o personas con mucha actividad y sin excesiva gordura aprovechando principalmente las zonas de la piel que han quedado débiles (han formado estrías) tras el crecimiento muscular. No se aprecia de lejos, al apretar la piel aparecen los pocitos.
Celulitis generalizada: Aparece asociada a casos de obesidad patológica y severa abarcando varias zonas del cuerpo. Es dolorosa y provoca este dolor que se alcance un círculo vicioso donde no se adelgaza porque duele ponerse en movimiento y la inactividad genera más depósitos celulíticos.
Los vicios más frecuentes que nos llevan al fracaso a la hora de adelgazar y sentirnos mejor pasan por:
- No entender que la obesidad es una enfermedad. Entendiendo este punto el obeso ya no se siente tan culpable de lo que le está haciendo a su propio cuerpo. Debe asimilarlo él y todo el entorno familiar, no es gracioso discriminar o reirse de un enfermo. Los obesos son enfermos.
- Hay un margen de peso saludable, no por tener unos pocos kilos de más estamos ya en el entorno de una obesidad. Por eso, antes que nada, hay que consultar con un especialista quien nos dirá cuánto realmente estamos alejados de nuestro peso óptimo.
- Lo mejor para curar una enfermedad es en primer lugar aceptarla y en segundo lugar ir a un especialista, porque cuando uno está enfermo necesita ayuda externa. Además, la obesidad como la drogadicción, el tabaquismo y el alcoholismo es una enfermedad relacionada con la ansiedad y es muy difícil de curar sin ayuda de expertos, de la familia, de los pares y por supuesto, de uno mismo.
- Nunca es tarde para decidirse y tampoco es necesario esperar que pase algo. El momento es ahora.
- La meta. No ponerse una meta demasiado alejada de la situación actual pues la persona se cansa de no llegar nunca, se deprime y vuelve al punto de partida.
- Todos los cambios deben ser paso a paso, sin engaños, sin mentiras porque es la única manera. Empezar por caminar y cada día agregar un poco más de ejercicio. De nada sirve quedar de cama de tanta aeróbica y luego no poder hacer ejercicios por una semana.
- Tener conciencia permanente que no es un período de dieta y ya está. Es un cambio paulatino de hábitos que va a durar toda la vida porque la obesidad es una enfermedad que no se cura, se trata y si se vuelve a los hábitos anteriores se volverá a padecer sus consecuencias.