Hay dos partes en el todo del paciente tribal: Un mundo exterior manifiesto y otro que no asoma, que podría estar relacionado al subconsciente de “cada uno”, visión que se colectiviza en el universo mítico del chamán.
La intervención del “curandero” no toca solo el campo físico perceptible si no que se adentra en la construcción psicológica de la realidad, ahí donde intervienen componentes más relacionados con el observador que con el objeto observado. En este sentido la física moderna ha dejado bien sentado que la realidad es un producto de ambas cosas.
En la región selvática de Panamá habitan los “Cuna”, una tribu que conserva aún su vieja medicina ritual. La asistencia en el parto desde el mito a la vida es una conducción de espíritus a través del cuerpo femenino, siendo que ellos entienden que cada órgano y función son presencia y acción de diferentes espíritus.
La concepción del espíritu es de tipo energética y abarca un amplio espectro de funciones fisiológicas. La gestación y el proceso del parto resultan entonces de la actividad de un espíritu al que denominan Muu. Este ente gobierna la matriz, los órganos reproductores y comanda un cóctel hormonal que se despliega durante todo el proceso.
Cuando Muu no está haciendo lo correcto para propiciar el parto aparecen las complicaciones y el “médico brujo” se opone a Muu auxiliado por ciertas entidades o espíritus ayudantes llamadas nelegan.
En este accionar abstracto, los espíritus ayudantes, son aprovisionados de ciertas armas, a las que suele referirse como objetos de poder: piedras y piezas de varios colores, huesos de diferentes animales como el tigre y sombreros puntiagudos que al parecer iluminan el oscuro camino vaginal de los nelegan hacia el interior de la mujer madre.
La magia de los sombreros inutiliza alas bestias. Por fin los nelegan vienen desde dentro, de regreso, dilatando el canal y trae victoriosamente al nuevo integrante del clan.







