
La aromaterapia consiste en la aplicación de aceites esenciales extraídos de diversas flores y plantas con propiedades medicinales. No sólo persigue un bienestar físico sino que también contribuye a un equilibrio emocional al afectar positivamente el estado de ánimo estimulando este sentimiento con exquisitos aromas vegetales.
Se conoce que muchos de los aceites volátiles tienen propiedades antisépticas, antibacterianas y antiflamatorias. En este grupo y a modo de ejemplo mencionaremos el romero, el tomillo, el enebro, té, eucaliptos, salvia, entre muchas otras.
De los aceites esenciales se vaporizan las moléculas aromáticas, esteres u otras sustancias orgánicas que al ser inhaladas son captadas por los receptores y traducidas al lenguaje límbico cerebral. En esta orquesta de información emitida, transformada y recibida, el cuerpo encuentra respuestas efectivas contra las enfermedades. Lo hace en la plástica de interacciones químicas, donde nuestra manera de comprender el mundo e interpretarlo guarda relación con la capacidad de recuperarnos de una crisis de salud.
En el cerebro se centralizan las funciones endocrinas, emotivas y de motivación y, al parecer, los olores cobran importancia en estas regiones de manera tal que son capaces de inducir al paciente a un “paseo” de recuerdos y evocaciones, donde el estado de ánimo cambia posibilitando nuevas experiencias sensoriales. Se recomiendan los aceites de bergamota, sándalo y melisa para combatir los efectos nocivos de la depresión y la ansiedad.
La utilización de aceites esenciales en todo su espectro, como dadora de salud y belleza rebasa los cuatro mil años de antigüedad. Era práctica asidua de los egipcios quienes debían importar productos tales como gomas y resinas del Oriente Medio o de la India, encargándose, más tarde, del posterior tratamiento y de la confección de las recetas, los magos o sacerdotes del reino.
Un referente occidental es el padre de la medicina: Hipócrates recomendada el uso de fragantes óleos porque se conocía de sus propiedades excitantes, analgésicas y antidepresivas.
Hoy existe en el mercado y en la botica de estos nuevos herboristas una variedad de productos que alcanza cerca del medio centenar de aceites. Por citar algunos se emplean aceite de limón, jazmín, pachulí, azahar y la rosa. Las fuertes concentraciones obtenidas, si no se saben manejar, pueden ocasionar daños. De hecho se deben diluir en bases de otros óleos hechos a partir de semillas u otros vegetales.
El tratamiento con aceites esenciales suele acompañarse con otras técnicas que involucran masajes, reflexología, yoga, y otras formas de armonizar el universo interno con el externo.






