La vida sexual de las parejas transita también por las sendas de lo invisible. Los puntos de contacto con la realidad son precisamente la recreación sensorial de lo imaginado, la estimulación de la libido y hasta el propio orgasmo. Pero pocas veces esta actividad se verbaliza; por lo general se protege celosamente del resto del mundo en un ámbito exclusivo y abstracto.
Se deja ver una tendencia a naturalizar este fenómeno que antes atribuían a la insatisfacción o inmadurez de la psiquis sexual. Por el contrario, hoy se lo entiende como una fuente válida y saludable de propiciar el deseo y obtener el gozo.
Las fantasías eróticas favoritas son mayormente comunes para los dos sexos: lugares exóticos, tríos, sexo oral y grupal. Claro que si se trata del clásico menage? trois la combinación es a la inversa, ellas lo sueñan con dos hombres y ellos con dos mujeres. En la fantasía que participan tríos existen, sin embargo, diferentes estímulos: la mujer responde a un deseo lésbico mientras que el hombre ansía la penetración por rutas no convencionales.
El juego de roles y personajes es también un elemento masivamente explotado en el escenario mental del erotismo humano. Mucamas, enfermeras, colegialas, secretarias, etc. son personajes típicos recreados en la imaginación masculina. Así también surgen en las fantasías femeninas más frecuentes deportistas, actores y soldados.
Más allá de los prejuicios morales e hipocresías sociales vale la pena replantearse la cuestión del silencio y el secreto. Si la pareja es abierta y madura sabrá, sin duda, sacarle el jugo a este juego del amor sin tapujos.









